Sunday, February 19, 2006

UCAB 2005 para Venezuela 2015


En la actualidad, y debido a la crisis económica, política y social que vive el país, la mayoría de los jóvenes profesionales tan sólo tienen una perspectiva negativa de lo que puede ser el futuro de Venezuela; piensan que no hay acción ni aporte que colabore con la reconstrucción o elaboración del país que todos queremos. Quizá es por esto que, tan pronto como la población joven culmina sus estudios, busca suerte en tierras lejanas, y en caso que les toque quedarse aquí se enfocan sólo en lograr hacerse una vida económica estable.
Pero ¿y Venezuela? ¿Nuestro futuro como nación? ¿Nuestra responsabilidad y legado para con las generaciones por venir? Dónde quedan, en qué momento se pierden los sueños que, a lo mejor, de jóvenes alguna vez tuvimos.
Debemos tener en cuenta que como profesionales, tenemos la responsabilidad de trabajar por el país, pues problemas como la pobreza no es sólo responsabilidad del Estado, todos somos Venezuela, y todos debemos estar conscientes de esto y colaborar en la medida de lo posible para que esto acabe.
Los que todavía no alcanzamos el título de profesionales, podríamos preguntarnos qué tanto podríamos hacer como jóvenes estudiantes para colaborar con el progreso del país. Pues quizá lo primero es adquirir responsabilidades con nuestro rol de ciudadanos, con Venezuela que anhelante espera el grano de arena de todos y cada uno de nosotros. El trabajo comunitario, donde ayudemos con lo que podamos, pero no por caridad, sino por solidaridad, es decir, no es dar por dar lo que nos sobra, sino trabajar a manera de inversión personal: si los ayudamos ahora ellos podrán tener un futuro mejor, para luego trabajar y crear la sociedad que tanto ellos como nosotros necesitamos.
Desde mi competencia, como futura educadora, siento la responsabilidad de velar porque un derecho tan fundamental como lo es la educación no quede reservado sólo para una élite, debe ser impartida de manera universal, para que así todos estemos lo suficientemente preparados como para asumir la gran responsabilidad, y las dificultades que tiene, sacar a Venezuela adelante.
La UCAB ha sido una institución que, por tradición, siempre se ha preocupado por dar el todo por el todo a las comunidades más necesitadas no por caridad, o por sentir que es su “responsabilidad” como élite, sino por el contrario, porque saben y entienden que somos iguales, quizá somos sólo privilegiados, pero a la larga todos los venezolanos somos iguales y necesitamos
ayudarnos y apoyarnos sin esperar la intercesión de terceros para que así podamos todos como sociedad salir adelante.
Si todas las universidades se ponen al unísono con la UCAB y trabajamos en conjunto, probablemente tendremos para el 2015 una Venezuela encaminada a superar en gran medida todos los problemas que nos atañen en la actualidad, una Venezuela que entendió que la clave no está en trabajar juntos, sino en conjunto.

Por mi parte y como experiencia personal, puedo contar que ya llevo 2 años fungiendo como voluntaria ucabista, donde he podido recoger un sin fin de experiencias y aprendizajes no sólo como persona, sino como profesional y ciudadana. Tengo 2 años trabajando con la comunidad de Antímano dándole a sus niños, del colegio Felipe Fermín Paúl, un reforzamiento en las áreas de habilidad verbal, lecto-escritura y redacción; pienso que nuestro principal objetivo ha sido enseñarles a estos jóvenes, de entre 12 y 15 años, que existe otra realidad donde no hay intereses personales ni violencia, que nosotros estamos ahí para ellos porque queremos, sin intereses personales, porque queremos ayudarlos a crecer y alcanzar sus sueños, sueños que a pesar de lo que ven a su alrededor sí pueden ser realizables siempre y cuando le pongan muchas ganas y amor a lo que hacen.
Nuestro objetivo a enseñar: la confianza, que estamos ahí para ayudarlos y que las cosas sí pueden funcionar. Estamos acostumbrados a que el gobierno no funciona, las instituciones son corruptas, que nada se hace a tiempo, y que nadie se compromete. Quizá ahí está la razón de nuestra apatía y el poco empeño y trabajo que le regalamos a Venezuela. Por eso hay que enseñarles que sí se puede, pero que el cambio debe comenzar por nosotros.
El último y quizá el más grande de mis aprendizajes ha sido que el servicio es el vicio de ser, que no son los religiosos los únicos que pueden hacer trabajo comunitario, que mientras más damos más recibimos, que mientras más servimos más somos y más cerca estamos de alcanzar lo que queremos; que no somos autosuficientes, pues todos necesitamos de todos para salir adelante y por ende debemos hacer alianzas y planes de acción, porque un proyecto no es más que un sueño en común.

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